No podía ser otro. En los segundos precedentes había sido Trent Forrest el encargado de devolver al Baskonia a la riña por el averaje especial en un cierre de partido desquiciado. Quedaban cuatro segundos y nueve décimas, se trataba de ganar de sobra de cinco puntos y el marcador mostraba un 84-80. Tiempo muerto de Galbiati ahí que llegó Timothé Luwawu-Cabarrot para plasmar lo dibujado en la pizarra, apropiarse del balón y del destino del partido y elevarse libre para cuadrar la cuenta especial con un triple que ponía el 87-80 final, reabría la renta mínima buscada y permitía al cuadro azulgrana seguir en la riña por el segundo puesto de la tabla ACB y por amarrar la condición de cabeza de serie.









