Valencia Basket culmina una remontada histórica ante Panathinaikos (81-64) | VIDEO - RESUMEN

Tras 305 minutos y cinco partidos, con Pedro Martínez varios años mucho más viejo por consiguiente padecimiento , con los players del Valencia dando saltos de alegría y con la afición llorando de felicidad por entre las victorias mucho más ricas de su crónica , Ergin Ataman cruzó la cancha, agachó la cabeza y saludó, uno a la vez , a sus verdugos.

El millonario Panathinaikos no jugará la Final Four en su cancha después de caer en el Roig Arena en el quinto acercamiento de la serie de cuartos que encumbró al Valencia Basket a su primera Final Four (81-64). Allí se encontrará con el Real Madrid y eso asegura a un aparato español en el último partido de la Euroliga frente al Olympiacos, el gran favorito , o el Fenerbahçe.

La tensión agarrotó las muñecas al comienzo. Los dos equipos acusaron toda la noche el peso de un quinto partido definitivo. 2 minutos y medio sin puntos de arranque. Lo jamás visto en el Roig Arena, donde siempre hay tormenta, Prácticamente cinco minutos a cero el Panathinaikos (6-0). Ataman, abucheado desde que puso un pie en el parqué, logró un quinteto muy ordenado, que defendía con solvencia y, sabedor de que su contrincante va a tirar bastante , sí o sí, de tres, invitaba a que fuesen los pívots taronja. Un mal menor, debió pensar. La defensa griega fue girando de a poco el partido (16-17). El Valencia no encontraba a sus tiradores y padecía en ataque sin esos impulsos de tres en tres que le han caracterizado toda la Euroliga. Jean Montero no acertó un tiro hasta pasados prácticamente 13 minutos.

Pero después de que el Panathinaikos se pusiese por enfrente por primera vez , el Valencia empezó a correr con Sergio de Larrea y, tras él, todos los otros. Braxton Key, el hombre enmascarado por su nariz rota, aportó minutos muy serios que afianzaron a su aparato. Y si la pandilla de Pedro Martínez corre, su marcador se dispara como en los juegos para videoconsolas. Kam Taylor secó a Kendrick Nunn, uno de los pistoleros mucho más temibles de la Euroliga, al que solo le concedieron seis tiros en toda la primera mitad y, conjuntado con la carencia de acierto en los triples de sus compañeros (2/15), con un Cedi Osman inusualmente improductivo (un punto en dos cuartos), el Valencia despegó en el marcador con un parcial de 19-1 (35-18) que puso en pie el Roig Arena. El objetivo se encontraba un tanto más cerca.

Nigel Hayes-Davis, criticado en Atenas por su rendimiento en los 2 partidos en el OAKA; sacó la cabeza en el tercer cuarto, cuando el valencia volvió a irse a 17 puntos (43-26). No fueron canastas fáciles sino más bien fruto de su clase sin limites. Su liderazgo reanimó al grupo del trébol que dio un tirón para ponerse a solo seis puntos (45-39), su primera alegría tras muchos minutos de agonía. Los triples comenzaron a sonreírles y al Valencia empezó a costarle tragar. La único bueno de ese tramo fue la cuarta falta personal de Nunn. Si bien Ataman se negó a retirarlo a pesar de que aún quedaba un largo trecho por delante.

El Valencia recuperó su fortaleza a cargo de cuatro pequeños: Montero, Badio —su mejor anotador—, Taylor y Key. En la pintura, Matt Costello, el pívot que mejor se ha fajado con Lessort en los cinco ataques de esta serie inolvidable. Ataman aceptaba el desafío y metía a cinco. Llegados a este punto, ya nadie precisaba las partituras. El partido, la eliminatoria, la Euroliga entera había derivado en un duelo mental entre dos bloques durísimos. Osman se estrenó al final del tercer cuarta. Mal asunto.

El Valencia cogió otro impulso mediado el último cuarto y Larry, el niño al que el club mimó desde el momento en que era un niño, en el momento en que lo anudó y le dejó vivir en Valladolid y jugar en su colegio , metió un triple (69-55) que devolvió toda la fe a la hinchada. Ataman debió pedir un tiempo por el hecho de que se le iba la Final Four. Pero por el momento no pudo darle la vuelta. El Valencia ya volaba hacia el cielo.

TiroAlPalo